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Ingresan por emergencias del hospital Rebagliati y tienen que esperar 10 horas por un médico 

Pacientes y familiares bostezan de hambre, sed, dolor y aburrimiento, mientras esperan a un médico especialista que nunca llega, un nuevo paciente ingresa pero no hay una silla de ruedas disponible para trasladarlo, ni que decir de las camillas, los pasadizos están flanqueados por ellas, los pacientes pueden pasar hasta 4 o 5 días antes de poder 'subir a piso' y alcanzar una cama.

Es el servicio de emergencias del hospital Edgardo Rebagliati, considerado uno de los mejores del Perú, pero los pacientes que ingresan 'de emergencia' tienen que esperar un promedio de 10 horas antes que un médico especialista les diagnostique el mal que los aqueja, tiempo más que suficiente para morirse.

De hecho algunos familiares de pacientes aseguraron que ese día dos personas de la tercera edad se habían desmayado mientras esperaban ser atendidos, en tanto una mujer de unos 55 años comenzó a sufrir ahogos tras permanecer varias horas en la sala de espera, recién entonces logró ser atendida. Parece que primero hay que morirse.

Varios familiares que reclamaban airadamente en la puerta de atención de emergencias, aseguraron haber ingresado a sus pacientes desde antes del mediodía, eran ya las 9.20 de la noche y los resultados de los análisis habían sido entregados hacía varias horas, sin embargo el médico especialista no se hacía presente para dar el diagnóstico correspondiente.

El martirio avanza por la vía crucis de este hospital que por fuera mantiene sus bellas y majestuosas líneas arquitectónicas de hace 50 años, pero por dentro es un infierno. Los pacientes, la mayoría de ellos adultos mayores pasan el día sin poder almorzar y a veces hasta sin cenar esperando al galeno que nunca llega, el jefe de emergencias ya no sabe que decir, las enfermeras de la estación solo se limitan a decir 'ya lo llamamos, ya viene', las horas pasan y la furia e impotencia crecen.

En el caso particular mío ingrese a mi paciente a las 11:36 de la mañana, luego de un rápido triaje un médico general nos atendió media hora después, pasados algunos minutos tomaron las muestras de sangre y colocaron el suero y otras medicinas, tres horas después los resultados de los análisis ya estaban listos, pasadas las 9 de la noche el especialista en nefrología no se hacía presente.

Esto no es realismo mágico, es la cruda realidad de un servicio totalmente colapsado al que acompañan grandes dosis de desidia.