Patrimonio Cultural
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Hacienda  Caballero

Carabayllo: La Hacienda Caballero

Cuando se viaja por la carretera que va desde Lima a la provincia de Canta, se pueden ver diversas edificaciones de la época colonial que fueron las antiguas haciendas, entre ellas destacan Punchauca, Caballero, Chocas, Trapiche, entre otras. De todas estas edificaciones la más destruida, abandonada y casi olvidada es la edificación de la casa hacienda de Caballero.



Alrededor de lo que fue la hacienda Caballero hoy se encuentra el poblado rural que lleva el mismo nombre y su población se dedica principalmente a las actividades agrícolas.
Veamos en estas líneas la historia de la antigua hacienda Caballero.

 

ORIGEN

 

Hacienda Caballero En el antiguo Perú las tierras de este lugar se llamaban "Locha", que en quechua significa "cosa resbaladiza" (lluchcca), ya que existen diversos puquiales los cuales humedecían la tierra y esto provocaba que las personas que transitaban por aquí muchas veces resbalaran.

Cuando los españoles se establecen en Lima se inicia la repartición de tierras y como los indígenas del valle del Chillón fueron llevados en 1571, al pueblo (reducción) de San Pedro de Carabayllo, las tierras fueron abandonadas y por eso el cabildo entrego tierras a los hispanos. Las tierras de Locha fueron entregados al regidor de Lima, Juan Caballero de Tejada, quien al establecer su hacienda lo va a denominar "Caballero". La hacienda permanecerá en poder de la familia hasta el siglo XVIII.

 

COLONIA

 

Hacienda Caballero En 1611, Juan Caballero contaba con una de las haciendas más importantes del valle por su producción agrícola, principalmente en el cultivo del trigo, cereal que incluso el Perú exportaba en esta época; asimismo, convirtió a su hacienda en productora ganadera ya que contaba con 200 cabezas de ganado vacuno y 200 cabezas de ganado caprino y ovino; además contaba con una fuerza productora de 32 esclavos y 50 mulas para el trabajo de las tierras. Por otro lado, diversificó la producción agrícola por que una parte de ella la destino para el sembrío de caña de azúcar y estableció un trapiche donde procesaba la caña y obtenía el aguardiente.

A través de estas actividades económicas, el propietario, se convirtió en uno de los personajes de poder económico de la sociedad colonial, además el cargo de regidor que ostentaba en el cabildo limeño le permitió asegurarse de ser el único abastecedor de carne, leche y queso de la ciudad. Convertido en un potentado económico adquirió tierras e inmuebles en la ciudad con lo cual fundo el Mayorazgo de Caballero.

Por aquella época se establece en Lima una costumbre traída por los españoles: Las corridas de toros. Ante la falta de toros de lidia, Juan Caballero también entrará a la crianza y negocio de estos animales, así en 1624 empieza a vender los toros para las lidias que se realizaban en la plaza mayor de Lima. Posteriormente, Caballero vendió anticipadamente los toros para las celebraciones de la fiesta de Pascua de resurrección que se llevaría a cabo en 1625.

A partir de 1687, la producción de trigo decae y fue necesario cambiar de cultivos y se siembran principalmente caña de azúcar y alfalfa. Es así que la hacienda Caballero masifica su cultivo de caña de azúcar que durante el siglo XVIII, alcanzara niveles de exportación a Panamá, Alto Perú y sobre todo a Chile. Por su parte, la alfalfa como alimento básico para el ganado se constituía en un producto muy apreciado en los mercados limeños.

 

LA INDEPENDENCIA

 

Al llegar la corriente libertadora del Sur, al mando del General José de San Martín, el virrey del Perú Joaquín de Pezuela se va a preocupar por el control del valle de Carabayllo por ser éste un lugar estratégico de acceso hacia Lima y por considerarlo como una zona clave en la producción de alimentos. Para lograr tal propósito, el ejército realista tenía primero que vencer a los montoneros apostados en las quebradas de Canta y del valle medio de Carabayllo. Los enfrentamientos en Carabayllo se produjeron en Chocas, Zapan, Caballero, Trapiche, Macas y Yangas. El 6 de enero de 1821, cuando efectivos realistas retornaban de Aznapuquio (hoy en el distrito de Los Olivos-Lima) los patriotas iniciaron una persecución sobre ellos hasta la altura de la hacienda Caballero y de ahí los patriotas tomaron el control del valle.

Hacienda Caballero

Cuando el General San Martín aceptó la invitación del nuevo Virrey José de La Serna para entrevistarse en Punchauca, se le señalo la ruta que debía seguir desde Huaura hasta el lugar del encuentro. La Serna planteó que la hacienda Punchauca se encontraba en un lugar intermedio entre los cuarteles de Asnapuquio (española) y Huaura (patriota). San Martín al salir de Huaura, el 1 de junio de 1821, siguió la ruta hacia Huacho, Chancay, la hacienda Palpa (valle de Chancay) y de ahí cruzo los contrafuertes costeños llegando a la hacienda Trapiche en el valle del Chillón y después descendió arribando a la hacienda Caballero y finalmente llego a Punchauca. Aquí, se reunión con el Virrey el día 2 de junio de 1821, para negociar una independencia pacifica para el Perú, pero el encuentro fracaso por la intransigencia de los generales españoles.

Durante las conversaciones de Punchauca las guerrillas de montoneros, al mando del sargento Isidoro Villar, apostado en la quebrada de Caballero, dieron seguridad a San Martín para asistir a dicha entrevista diplomática.

 

LA REPÚBLICA


Durante este período las haciendas entran a un ritmo de fluctuaciones de la producción debido a la inestabilidad política que tenía el país, lo cual afectaba a la economía productora. Después de la infausta guerra del pacífico los propietarios de las haciendas de Carabayllo, para no verse perjudicados económicamente, optaron por arrendar sus propiedades con la finalidad de obtener un rédito por el usufructo, librándose de todo compromiso y riesgo de administración de la empresa agrícola. En 1918, el propietario de la hacienda era la testamentaria de la familia Calmet, quien además era dueño de la hacienda Huarangal, que se encuentra frente a Caballero, cruzando el río Chillón. Ambas haciendas sumaban 319 hectáreas y fueron arrendadas a M. Solar. Posteriormente, las asumirá Celso Vásquez, quien continuará con la crianza de los toros de lidia.

En el siglo XX muchas haciendas se convertirán en sociedades agroindustriales, que a su vez estaban relacionados con actividades ligadas a la minería, la banca y la construcción; lo cual convirtió a sus propietarios en un importante grupo de poder económico del país y, a vez estuvieron vinculados a la vida política y militar del Perú.

En 1965 existían veinte haciendas en el valle del Chillón las cuales eran administradas por nueve propietarios, entre ellos destaca Ernesto Nicolini, que era dueño de las haciendas Trapiche - Olivar - Huatocay que era administrado por la Sociedad Agrícola Huarangal Ltda.; y las haciendas Caballero y Huarangal, administradas por la Sociedad Agrícola Los Cedros. El producto más sembrado era el algodón que era llevado después a la desmotadora de la hacienda Chocas y de ahí se llevaba al Callao para ser exportado.

 

LA REFORMA AGRARIA


El sistema económico basado en las haciendas terminó durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), quien promulgó la Ley Nº 17716 de Reforma Agraria; así la propiedad de las tierras agrícolas, pasó a manos de los campesinos que trabajaban el campo.

Sin embargo, al momento de ejecutarse la ley, en el valle de Lima y alrededores se presentaron algunas dificultades, principalmente por la oposición de muchas compañías agrícolas quienes tenían intenciones de urbanizar las tierras. En el caso del valle del Chillón, la Reforma Agraria se implementó a partir de 1974; la demora y los rumores de no implementarse la reforma fueron los detonantes para que los campesinos de diversas haciendas inicien actos de protesta a través de la toma de las tierras, huelgas de hambre y enfrentamientos con la policía. Los campesinos de las haciendas Caudivilla, Punchauca, Caballero fueron radicales y exigieron al Estado ser incluidos como beneficiarios de la reforma que luego lograrían.

La hacienda Caballero, unida con la hacienda Chocas formaron la Cooperativa María Parado de Bellido N° 64, con 560.33 hectáreas cultivables cuyos beneficiarios eran 106 socios. En poco tiempo las cooperativas se convirtieron en poblados rurales, así en 1984, la población de Caballero y Chocas sumaban 3,570 habitantes, quienes participaban en las actividades agrícolas de siembra, cosecha y paña, tanto del algodón, de maringol y otros productos.

El sistema cooperativo funciono en los primeros años, la lucha de los campesinos había consolidado la unidad social y la producción fue manejada con buen criterio, dando satisfactorios resultados. Culminada el período del gobierno militar, el Perú a partir de 1980 entra a una regencia democrática y desde esta época las cooperativas Agrarias de Producción fueron variando tanto en su denominación social como en su orientación económica. De este modo, durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) las CAP se transformaron en Cooperativas Agrarias de Trabajadores (CAT) y en el gobierno de Alan García Pérez (1985-1990) se denominaron Cooperativas Agrarias de Usuarios (CAU). Estos cambios progresivos fueron generados por el decaimiento del sistema cooperativo, lo que provocó una progresiva parcelación de las tierras de cultivo, donde cada socio se convirtió en dueño individual de una pequeña parcela de tierras.

A pesar de las ventajas comparativas que poseen las tierras agrícolas del valle del Chillón (cercanía al mercado limeño, fertilidad de las tierras, carreteras, y, sobre todo, abundante agua de riego tanto de río como de puquiales), los campesinos decidieron individualizarse y perder la cooperativización de la tierra, que tanto esfuerzo y sacrificio les costó obtener.

 

LA ARQUITECTURA DE CABALLERO


Hacienda Caballero Arquitectónicamente, este edificio es uno de los mejores ejemplos de casas hacienda del valle del río Chillón. Debido al poder económico de sus propietarios se construyó una casa señorial en una zona propicia para dominar con la vista toda la propiedad de la hacienda.

El edificio se construyo al borde del camino real a Canta, pegado a un cerro, el cual fue aprovechado en su pendiente para la construcción de los muros de contención apoyados con contrafuertes; sobre ella se construyó la casa misma que se divide en dos sectores, la primera es la residencia misma y adyacente a ella se construyó una capilla familiar muy bien elaborada.

Hacienda Caballero Hacienda Caballero La casa tiene dos niveles, ya que existe una habitación muy amplia en la zona donde se construyó el muro de contención y el segundo nivel tiene diversas habitaciones como la sala, los dormitorios y de servicios. El techo de las diversas habitaciones contaban con una linterna por donde se aprovechaba al máximo la luz del día. Para ingresar a la casa hacienda se tenía que ascender por una amplia escalera y luego se llegaba a una terraza techada, de desde donde se apreciaba los campos de cultivo, las rancherías de los esclavos, los galpones y los corrales. Asimismo, al costado de la escalera principal se encontraba un pozo construido para obtener agua.

La capilla familiar se asemeja a una pequeña iglesia, tiene dos torres a cada lado que contaba con sus respectivas campanas. Interiormente, debió contar un hermoso retablo y otros a los lados. Su techo fue abovedado de medio cañón y hasta 1998 se podía apreciar el alto coro que se encontraba ingresando a la capilla.

Hacienda Caballero Un detalle que resalta en esta edificación es que sus paredes exteriores estaban decoradas con pinturas murales, la fachada principal presenta cuadrados con figuras florales tanto en el "zócalo" como en la parte alta de las paredes. Pero, lo que más impacta en el visitante es el muro que colinda con la capilla, ahí se pueden apreciar tres paños de paredes, en cada uno de ellos se ha pintado tres toros y como fondo están los cerros del valle. De este modo, el dueño destaca su ganadería que era reconocida por la sociedad limeña, principalmente por sus toros de lidia.

Los pobladores de mayor edad del poblado de Caballero, conoce a este edificio como la "Casa grande". Desde, que se produjo la reforma agraria la casa fue abandonada paulatinamente, inicialmente fue empleada como lugar de reuniones de los socios de la cooperativa, pero después con la llegada de nuevos pobladores que se asentaron en la parte alta de la casa se fue desmantelando sus puertas, ventanas, incluso sus mismos muros, cuyos adobes fueron utilizados para la construcción de las nuevas viviendas.

Hacienda Caballero Hacienda Caballero Sus estructuras actualmente están debilitadas y muchas paredes se han caído por acción tanto de sismos como por la acción del hombre. El mayor daño lo ha hecho la gente inescrupulosa que ha socavado sus cimientos intentando encontrar tesoros, ya que se ha creado ciertas historias de entierros de tesoros en el interior de la edificación.

La ex hacienda de caballero tiene un área de 2228,78 m2 y ha sido reconocida por el Estado como patrimonio monumental de la nación, de acuerdo a la RM N° 0928-80-ED, del 23 de julio de 1980, sin embargo, de monumento solo tiene el título, ya que actualmente Caballero se ha convertido en una letrina pública y cada vez sus muros se debilitan y se van destruyendo.

Hacienda Caballero La fiesta religiosa más importante que se lleva a cabo en el centro poblado rural de Caballero es la del 2 de febrero, en honor a la Virgen de la Candelaria, cuya imagen fue rescatado de la capilla de la hacienda.

ue importante sería poder restaurar esta edificación y ponerla como modelo arquitectónico que representaría la evolución del pueblo de Carabayllo, y sería un recurso turístico que generaría un circulo económico que favorecería a la población del lugar, a la municipalidad y a las instituciones culturales del Estado. Todo depende de las soluciones creativas que deben desarrollar las autoridades.

Los recursos culturales que tiene Carabayllo puede favorecerlo en cambiar su imagen de distrito con problemas de violencia social a distrito turístico. Existen los monumentos, el alcalde y el director(a) del Instituto Nacional de Cultura deben ser los primeros en asumir su responsabilidad de recuperar nuestro patrimonio de lo contrario serán los causantes de la desaparición de nuestras evidencias de identidad cultural.

Esperemos que esto no sea solo un anhelo, sino que se convierta en realidad, ojalá que el tiempo, y principalmente la población colindante no lo termine de destruir, sería lamentable una desaparición, pudiendo salvarlo.

 

Hacienda Caballero

 

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Hacienda Caballero

 

Artículo del
Historiador Edgar Quispe Pastrana