Patrimonio Cultural
Typography
{mosimage}Descripción de la arquitectura de Tambo Inga, resto arqueológico declarado Patrimonio Cultural de la Nación, que es la mas grande e importante sede administrativa incaica del valle del río Chillón y que está ubicada en el distrito de Puente Piedra de Lima Norte.

TAMBO INGA

El monumento se encuentra situado al lado izquierdo de la carretera Panamericana Norte, a 29 km. de Lima y a poca distancia de la población de Puente Piedra. Se trata, en realidad, de un Centro Administrativo de tamaño medio, es decir de un establecimiento del Gobierno Inca desde el que se llevaba a cabo la administración del territorio de su jurisdicción. El conjunto arquitectónico conocido con el nombre de Tambo lnga debe haber sido la sede administrativa del huno de Carabayllo y en sus amplias instalaciones hubo lugar, a no dudarlo, para que el Gobernador y funcionarios Incas administrasen justicia y buen gobierno, para que los habitantes de la región rindiesen tributo y pleitesía a los representantes del Apu Inca, para que los viajeros, sobre todo las comitivas oficiales y los ejércitos imperiales, encontrasen reposo y avituallamiento y, especialmente, para captar y almacenar los ingentes recursos que la región aportaba a las arcas del Tahuantinsuyo.

Con esos propósitos debe de haberse escogido la ubicación de Tambo Inga, pues, como hemos indicado anteriormente, el conjunto se encuentra situado en el lugar de encuentro de importantes caminos. En Tambo lnga deben haber convergido el camino que desde el valle del Rímac se dirigía hacia Suculacumbi, el actual Chancay, pasando por Ancón y la vía que siguiendo el cauce del Chillón trepaba hacia las serranías costeñas. Desde esa estratégica posición, encaramado en un alargado montículo, Tambo lnga debe de haber señoreado la región circunvecina despertando admiración y respeto a los Yungas comarcanos.

Tambo lnga está construido encima de un promontorio natural de forma alargada y curvilínea, longitudinalmente orientado SE-NO. El promontorio tiene en su extremo occidental un apéndice formado por un montículo en forma de gota, siendo las dimensiones promedio de ambos accidentes geográficos las siguientes: ancho, 70 y 35 mt.; largo, 320 y 120 mt.; y altura, 7 y 5 mt., respectivamente. El Centro Administrativo se desarrolló en su casi totalidad sobre el promontorio mayor, existiendo sobre el menor, a juzgar por los restos, unas pocas construcciones de forma rectangular ubicadas en la última de las tres terrazas que estructuraban dicho montículo. El conjunto arquitectónico ubicado sobre el montículo mayor está constituido por seis sectores, de los cuales los cuatro centrales tienen restos de numerosas construcciones mientras que los dos extremos parecen haber sido simplemente recintos cercados. Los sectores están perfectamente definidos, rodeados por un cerco y separados por amplios pasajes que cruzan el montículo de un lado a otro, en forma transversal.

El conjunto se desarrolla fundamentalmente en la cima del promontorio, cuyo espacio está prácticamente al centro de este y desde allí desciende suavemente hacia sus extremos. Las construcciones de los sectores se sitúan en su mayor parte en la zona alta del montículo, pero también se ubican a ambos lados de la misma, en niveles inferiores a ella. De esta manera, gracias al aprovechamiento de las pendientes naturales, el conjunto tiene una volumetría que se escalona tanto longitudinal como transversalmente. En términos generales, se puede apreciar que el montículo tuvo por lo menos tres terrazas, dos de las cuales contorneaban el conjunto y la más alta constituía su plataforma superior.


{mosimage}


 
Existen vestigios constructivos que permiten suponer que el conjunto estuvo rodeado por un cerco o muralla, que bordeaba la parte inferior del montículo para garantizar su seguridad y el control del acceso a sus instalaciones. En tal caso, el ingreso principal del conjunto debe haber estado en el extremo este del montículo, pues hacia ese lado se hallaba el encuentro de los caminos que procedían de los valles del Rímac y el Chillón y, además, en esa porción del promontorio existe una zona apropiada para tal finalidad. En efecto, en el extremo oeste los cercos del sector pertinente avanzan hasta el borde de la plataforma y en los lados norte y sur las construcciones de los otros sectores sólo dejan libres angostas terrazas, propicias para circular alrededor del conjunto pero no para brindarle un apropiado ingreso. En cambio, en el citado extremo oriental existe una zona libre, de cerca de media hectárea de extensión y de suave pendiente, sumamente conveniente para proporcionar un fácil acceso al Centro Administrativo. Respecto a la necesidad de contar con dichas facilidades, hay que tener en consideración que en ciertas oportunidades deben haber sido numerosas las personas que, llevando bultos y animales, concurrían a Tambo lnga a pagar tributo y pleitesía o a asistir a ceremonias cívicas o religiosas. La descripción de los sectores del conjunto, de oriente a occidente y tomando coma referencia el eje longitudinal del mismo, es la siguiente: el primer sector está constituido por un recinto en cuyo lado oeste, pegado al muro del pasaje que lo separa del sector vecino, existen los restos de, al parecer, dos habitaciones rectangulares. No se aprecian vestigios de otras construcciones dentro del cercado, por lo que suponemos estuvo destinado a corral. Este sector, por su posición dentro del conjunto y por sus características, puede haber estado dedicado a albergar a los viajeros o visitantes del Centro Administrativo; es decir, a servir de Tambo al Centro Administrativo de Tambo Inga.

El Segundo sector es el más importante y grande del conjunto debe de haber cumplido funciones de índole ceremonial. Está formado por un espacio central, sensiblemente rectangular, de 26 mt. de ancho por 70 de largo, que se estructura en plataformas escalonadas. La primera de ellas, posiblemente patio de ingreso del conjunto, tiene acceso por el pasaje que la separa del primer sector y en su lado izquierdo posee un patio alargado dentro del cual existe una pequeña habitación cuadrangular, que puede haber sido la guardianía del establecimiento.

La segunda terraza, de menor ancho que la primera, conduce hacia la plataforma superior y tiene a sus lados sendas habitaciones de forma rectangular. La situada al lado derecho tiene las proporciones de las típicas kallankas Incas, por lo que suponemos que pudo estar destinada al alojamiento de los sacerdotes o guardianes del monumento. La tercera y última de las terrazas, que corona el conjunto a manera de plaza ceremonial, es casi un cuadrado perfecto de 30 mt. de lado y, a no dudarlo, en ella debieron existir las instalaciones necesarias para que gobernantes y sacerdotes pudieran oficiar las ceremonias que el gobierno y culto oficial requerían. Al lado izquierdo de esta plaza cimera se encuentra, a nivel inferior una espaciosa terraza y al lado derecho dos largas kallankas, posiblemente dedicadas a albergar a los destacamentos militares encargados de la seguridad del Centro Administrativo. Por el lado oeste la plaza se comunica mediante una estrecha plataforma con el pasaje que la separa del tercer sector.

El tercer sector es un rectángulo de 32 por 50 metros y está conformado por una serie de habitaciones cuadrangulares, de distintos tamaños, agrupadas alrededor de un patio central cuadrado, de 20 mt. de lado. El patio se comunica directamente con el pasaje que comparte con el Segundo sector, mostrando así su estrecha relación con este. Por su ubicación y características arquitectónicas, el tercer sector debe haber albergado a los gobernantes de Tambo Inga.

El cuarto sector, de forma trapezoidal y dimensiones aproximadas de 50 por 40 metros, debe haber cumplido funciones de servicio. Las habitaciones y corrales existentes, grandes y pequeños, están organizados alrededor de una gran cancha situada sobre el pasaje que la comunica con el quinto sector.

El quinto sector se organiza también alrededor de un patio o cancha central que se comunica con el citado pasaje y muestra en su trazado el diseño típico de las colcas o depósitos a cielo abierto con acceso epimural. El sector fue, pues, el gran deposito o almacén oficial de los tributos recogidos en la región.

Finalmente, el sexto sector es un gran recinto dividido en dos, siendo una de las partes notoriamente más grande que la otra. Se trata al parecer de los corrales donde se guardaban los animales entregados por los tributarios comarcanos.

El diseño de Tambo Inga, si bien es cierto que muestra la clara organización, adecuada funcionalidad y ortogonalidad que son características de la arquitectura Inca, también acusa fuertemente influencia Yunga en el juego volumétrico, concepción espacial y técnica constructiva usados. El partido arquitectónico adoptado recuerda la forma de los Templos Provinciales que existen en Pachacamac: patio de ingreso delantero, terrazas escalonadas en forma de pirámide, sitios ceremoniales en la cima del monumento, elementos de servicio en la parte posterior y costados del conjunto. En buena cuenta, se trata de la habilidosa adaptación a un nuevo uso de una vieja forma constructiva. Transformación arquitectónica y utilización de formas ajenas, procedimientos en los que tan expertos fueron los Incas y que contribuyen a explicar el extraordinario éxito que tuvieron en su corto paso por la historia.

{mosimage}  

La organización de los espacios y disposición y forma de los volúmenes constructivos de Tambo Inga, muestran también una gran diferencia con la clásica manera Inca de diseñar conjuntos arquitectónicos. La típica forma de las kallankas, esos largos edificios uniespaciales, prácticamente ha desaparecido. Naturalmente, tampoco se usan los techos a dos o cuatro aguas, que han sido reemplazados por las sencillas y económicas techumbres planas, frecuentemente habilitadas como terrazas o azoteas. La eliminación del techo inclinado y de los problemas que representaban la unión lateral y/o el encuentro de varios de ellos, significó la posibilidad de abandonar la forma rectangular como patrón de diseño y de conjugar libremente varios rectangulares, aislados, alrededor de un espacio central y la arquitectura se hizo más rica y más compleja, adquiriendo una gran flexibilidad para adecuarse a las necesidades humanas y a las exigencias topográficas.

La construcción es totalmente costeña, tanto en los materiales cuanto en las técnicas y procedimientos empleados. Los muros son de tapial o adobe en su casi totalidad, existiendo unos pocos elementos construidos con los característicos adobes Inca. Los dinteles y vigas de la techumbre fueron de madera y caña, siendo iguales o parecidos a los usados en Pachacamac y la cobertura debió ser, con seguridad, un emparillado o retícula de caña, encimado por esteras o carrizos y forrado con una gruesa capa de barro.

Naturalmente, los paramentos de los muros estaban estucados con barro y pintados con los clásicos colores de la paleta Yunga.

Fuente: Lima Prehispánica" por Santiago Agurto Calvo