Nacionales
Typography

Un programa de televisión presenta personajes, dizque que cómicos, absolutamente discriminatorios contra las personas de diversidad sexual (LGTB), esparciendo el veneno de los prejuicios y estereotipos contra ellos. Otro, que se aprovecha y abusa de la necesidad económica de la gente para pisotear su dignidad y hasta arriesgar su salud, realiza concursos donde entre otras formas del ridículo, los aspirantes a ganar 100 dólares deben introducir su cara o su brazo en una cajón lleno de ratas. Es parte de la “libertad de expresión” en el Perú. País donde vivimos desde hace dos décadas en el cinismo político, casi esquizofrénico, de la formalidad y el discurso democrático, pero con la institucionalidad, las prácticas y las actitudes heredadas de la dictadura fuji-montesinista, perfeccionadas y aceitadas.

Junto con comprar congresistas tránsfugas, generales golpistas y jueces corruptos, no lo olvidemos, uno de los platos preferidos del “doctor Montesinos”, pagados con montañas de dólares sucios en oscuros cuartos, eran los medios de comunicación. No sólo para celebrar al gobierno ilegítimo, o prestarse a los psicosociales del miedo para resignar a la población, sino sobre todo para mantener una permanente campaña de des-ciudadanización de la gente, para rebajar la capacidad ciudadana, crítica y reflexiva, especialmente de la más pobre, la más excluida. Despertar sus más bajas pasiones, acostumbrarla a las más elementales, instintivas e irracionales formas de pensar y sentir, alimentando sus miedos y sus incondicionalidades al régimen, eran sus objetivos fundamentales y persistentes.

El arquetipo de esta “actividad cultural” y de “libertad de expresión” fue la impresentable Laura Bozo, cómplice mediática procesada judicialmente, que hizo de rebajar al máximo la dignidad humana en público una virtud comunicacional, mostrando al país los problemas sociales reducidos a grescas y riñas, casi siempre por lío de faldas, entre los pobres. ¿Cuánto de esta herencia fuji-montesinista persiste y opera en la “democracia” y la “libertad de expresión actual”, junto con la Constitución del país y la impunidad de la corrupción?

Pero a los adalides de la “libertad de expresión” oficial no les preocupa para nada la impunidad de estas discriminaciones y abusos, destinados a rebajar y empobrecer la ciudadanía de la población como requisito para mantener el sistema de cosas inalterado. Su urgencia es la defensa de la propiedad de los medios masivos de comunicación por parte de unos cuantos grupos de poder, defendido sin tapujos por sus periodistas a sueldo, quienes en el colmo de la desfachatez acusan de “anti democrático” el planteamiento del candidato presidencial con mayor apoyo popular de abrir espacios radioeléctricos a sectores de la sociedad civil que no poseen poder económico pero sí derechos a compartir ese espacio que es propiedad de toda la nación. Es decir, no se contentan con la enorme propiedad de los medios en pocas manos, que ya tienen y nadie les cuestiona, sino que exigen que se le impida a cualquier otro sector de la sociedad su derecho a tener también su espacio!!

Sería bueno que el argumento de “defender la libertad de expresión”, parte de la guerra sucia actual en contra del candidato con más apoyo popular, abriera este debate y discutiera, para beneficio real del país, este lado oscuro de los medios de comunicación en el Perú actual. ¿Estaremos condenados a mirarnos en el espejo indigno e impune de medios de comunicación que rebajan al ser humano o habrá espacio para estas reflexiones en “su” libertad de expresión?

 

Artículo de Lucía Alvites
Candidata 34 por Gana Perú
al Congreso de la República